Lista de Poemas
ALMA FEBRIL
Autor: Paula
Sus piernas se hicieron fuertes para correr, sus ojos se tiñeron de opaco color; en antídotos y muérdagos su cabello se transformó. ¡Ay!, pobre alcatraz despojado de su pureza.
Sus hombros se hicieron grandes y fuertes, su espalda dura como armazón; ya nadie podrá ultrajar el resto de inocencia que quedó.
Amordazaron su boca para no escucharla gritar, ataron sus manos para que no pudiera luchar y, en penumbras, el desgarro de su alma inundó las sábanas impregnadas de horror. ¡Ay!, pobre y miserable paloma sin alas quedó.
Ya nadie la mira, ya nadie la busca; su resplandor desapareció bajo la grasa, bajo aquel colchón. Qué inútil puede ser tapar y plasmar sus heridas en papel; ahora es invisible y le teme a lo que un día fue.
Al borde del abismo y sin ninguna distinción, hoy yace desnuda en el suelo con el destino a su favor. Tiene sed de sí misma y ansias de olvidar las inclemencias de la vida que le impidieron soñar.
ALMA FEBRIL
Autor: Paula
Sus piernas se hicieron fuertes para correr, sus ojos se tiñeron de opaco color; en antídotos y muérdagos su cabello se transformó. ¡Ay!, pobre alcatraz despojado de su pureza.
Sus hombros se hicieron grandes y fuertes, su espalda dura como armazón; ya nadie podrá ultrajar el resto de inocencia que quedó.
Amordazaron su boca para no escucharla gritar, ataron sus manos para que no pudiera luchar y, en penumbras, el desgarro de su alma inundó las sábanas impregnadas de horror. ¡Ay!, pobre y miserable paloma sin alas quedó.
Ya nadie la mira, ya nadie la busca; su resplandor desapareció bajo la grasa, bajo aquel colchón. Qué inútil puede ser tapar y plasmar sus heridas en papel; ahora es invisible y le teme a lo que un día fue.
Al borde del abismo y sin ninguna distinción, hoy yace desnuda en el suelo con el destino a su favor. Tiene sed de sí misma y ansias de olvidar las inclemencias de la vida que le impidieron soñar.
Publicado: 05/06/2026
Arma de doble filo
Autor: Estefania
Me he fallado tantas veces a mí misma, que ya ni siquiera reconozco el sonido de mis propias promesas rompiéndose dentro de mí. Recuerdo aquel día en que juré no volver a desnudar el alma frente a nadie, no volver a abrir las puertas de mis sentimientos a manos equivocadas… y aun así sucedió, de la forma más inesperada.
Porque hay hombres que llegan disfrazados de calma, de principios correctos y palabras suaves. Hombres que estudian tus vacíos como quien aprende un mapa, fingiendo empatía mientras acarician, en silencio, la intención de poseerte. Te ofrecen escucha cuando en realidad desean acceso; te brindan refugio mientras construyen lentamente la jaula.
Y una, tan hambrienta de cariño sincero, termina confundiendo manipulación con amor.
Él sabía exactamente qué decir, cómo mirar, cuándo aparecer. Sabía de mis heridas, de mi necesidad de sentirme vista, comprendida, elegida. Pero detrás de aquella aparente nobleza solo existía el deseo egoísta de convertir mi cuerpo en un pasatiempo constante, mi atención en adoración y mi entrega en costumbre.
Esperando de mí el tiempo, la intimidad, el espacio, el afecto… incluso el amor. Como si amar fuera un tributo que debía entregarse a quien supo tocar las grietas correctas.
Arma de doble filo
Autor: Estefania
Me he fallado tantas veces a mí misma, que ya ni siquiera reconozco el sonido de mis propias promesas rompiéndose dentro de mí. Recuerdo aquel día en que juré no volver a desnudar el alma frente a nadie, no volver a abrir las puertas de mis sentimientos a manos equivocadas… y aun así sucedió, de la forma más inesperada.
Porque hay hombres que llegan disfrazados de calma, de principios correctos y palabras suaves. Hombres que estudian tus vacíos como quien aprende un mapa, fingiendo empatía mientras acarician, en silencio, la intención de poseerte. Te ofrecen escucha cuando en realidad desean acceso; te brindan refugio mientras construyen lentamente la jaula.
Y una, tan hambrienta de cariño sincero, termina confundiendo manipulación con amor.
Él sabía exactamente qué decir, cómo mirar, cuándo aparecer. Sabía de mis heridas, de mi necesidad de sentirme vista, comprendida, elegida. Pero detrás de aquella aparente nobleza solo existía el deseo egoísta de convertir mi cuerpo en un pasatiempo constante, mi atención en adoración y mi entrega en costumbre.
Esperando de mí el tiempo, la intimidad, el espacio, el afecto… incluso el amor. Como si amar fuera un tributo que debía entregarse a quien supo tocar las grietas correctas.
Publicado: 30/05/2026
Sin titulo
Autor: Anónimo
Pasa un día y después otro
Mañana será más corto
No hay nada más que conozco
Por el peso yo nací
Ya no me sigo ni el rastro
Donde acabo es donde parto
Voy liviano así no arrastro
Llendo derecho a morir
Llueve y me escondo en un techo
Por el frío es que tengo un nicho
Cuánto queda ya no cacho
Creo que siempre estuve aquí
---------------------------
Pero cómo es que soporto?
Me cegué vende de ojos...
De todo que desconozco
Duele como lo que no es
De lejos lo doloroso
Me ve de entre los cerrojos
De puertas pasados rojos
Que ya creo que olvidé
Vengo o voy? Olvidé todo...
Para aquí quedarme solo
Ya no se si me incomodo
O si al revés es lo que es
Sin titulo
Autor: Anónimo
Pasa un día y después otro
Mañana será más corto
No hay nada más que conozco
Por el peso yo nací
Ya no me sigo ni el rastro
Donde acabo es donde parto
Voy liviano así no arrastro
Llendo derecho a morir
Llueve y me escondo en un techo
Por el frío es que tengo un nicho
Cuánto queda ya no cacho
Creo que siempre estuve aquí
---------------------------
Pero cómo es que soporto?
Me cegué vende de ojos...
De todo que desconozco
Duele como lo que no es
De lejos lo doloroso
Me ve de entre los cerrojos
De puertas pasados rojos
Que ya creo que olvidé
Vengo o voy? Olvidé todo...
Para aquí quedarme solo
Ya no se si me incomodo
O si al revés es lo que es
Publicado: 14/05/2026
Número 26
Autor: X: amanandra010
Desperté y busqué rostros. Solo cuatro paredes blancas me devolvieron la mirada. Yacía en una cama de sábanas blancas, vestida con una tela tan delgada y suave que parecía hecha de suspiros.
La puerta cedió. Entraron un hombre y una mujer: ella de uniforme blanco, él de bata blanca. "Paciente número 26, llegó por..." dijo el señor. El resto se ahogó en el silencio. Solo quedó mi número flotando, como polvo, entre las paredes.
Número 26
Autor: X: amanandra010
Desperté y busqué rostros. Solo cuatro paredes blancas me devolvieron la mirada. Yacía en una cama de sábanas blancas, vestida con una tela tan delgada y suave que parecía hecha de suspiros.
La puerta cedió. Entraron un hombre y una mujer: ella de uniforme blanco, él de bata blanca. "Paciente número 26, llegó por..." dijo el señor. El resto se ahogó en el silencio. Solo quedó mi número flotando, como polvo, entre las paredes.
Publicado: 30/04/2026