Lista de Poemas
amarte
Autor: gabriela
amar
yo te amo
pero ¿y tú a mi?
siento que mi mundo se detiene cuando éstas aquí
veo la vida menos agitada
no eres quien me hace ver el mundo de color
eres quien calma mi corazón
me llenas de besos y caricias
me haces sentir querida
no te amo como tu me amas a mí
no te ofrezco amor desbordado
ni calma excesiva
te ofrezco mi corazón, en bandeja de porcelana
todo lo que soy te lo doy
amar, amar y ya.
ve a través de mis ojos
ve tu reflejo brillante en mi iris color chocolate
ve el amor que te tengo
aún que no te lo demuestro
siente mi pecho que grita lo que por ti siento
créeme cuando te digo que te amo
te juro que no lo digo en vano
ámame como yo lo hago
a pesar de no ser demasiado.
amarte
Autor: gabriela
amar
yo te amo
pero ¿y tú a mi?
siento que mi mundo se detiene cuando éstas aquí
veo la vida menos agitada
no eres quien me hace ver el mundo de color
eres quien calma mi corazón
me llenas de besos y caricias
me haces sentir querida
no te amo como tu me amas a mí
no te ofrezco amor desbordado
ni calma excesiva
te ofrezco mi corazón, en bandeja de porcelana
todo lo que soy te lo doy
amar, amar y ya.
ve a través de mis ojos
ve tu reflejo brillante en mi iris color chocolate
ve el amor que te tengo
aún que no te lo demuestro
siente mi pecho que grita lo que por ti siento
créeme cuando te digo que te amo
te juro que no lo digo en vano
ámame como yo lo hago
a pesar de no ser demasiado.
Publicado: 28/03/2026
Amor de inspirador
Autor: Galo
Cielo de fuego Labios encendidos camino lejano Caricia que se congela En esta tarde lluviosa el alma grita enciéndeme
Amor de inspirador
Autor: Galo
Cielo de fuego Labios encendidos camino lejano Caricia que se congela En esta tarde lluviosa el alma grita enciéndeme
Publicado: 15/03/2026
Cielo de guego
Autor: Daniel aRosas
Oljos de fuego. Labios encendido cárnico Caricia que se congelado y. En esta tarde lluvios
Cielo de guego
Autor: Daniel aRosas
Oljos de fuego. Labios encendido cárnico Caricia que se congelado y. En esta tarde lluvios
Publicado: 15/03/2026
Anatomía del abandono
Autor: Katalina Carvajal
Perdonar es un territorio más sencillo
cuando se ha habitado la misma geografía del miedo,
se ha sentido el temblor de la cama vacía
y no se ha aprendido a llamarle hogar a la ausencia.
Es más fácil comprender la traición
cuando uno mismo ha sido un mapa
de tierras baldías,
un corazón que se ofreció como pan partido
y terminó devorado por la propia urgencia,
hasta convertirse en ese animal desesperado
que lame las heridas con la lengua del olvido.
Cuando el amor decide desalojar un cuerpo,
no hay negociación posible.
Ni los ruegos del corazón,
ni los argumentos de la mente
logran frenar esa mudanza inherente.
La puerta se cierra por dentro
y ya no hay código que la abra.
Se va, pero no solo con la frialdad de un extraño,
se lleva consigo cada atisbo de bondad,
deja tras de sí un espejo
donde ya no reconoces tu propio reflejo.
Su compañía fue una resurrección,
y yo, un cadáver que aprendió a latir de nuevo.
Cada célula muerta se estremeció con su aliento,
y mis lugares favoritos se volvieron sagrados
porque allí me sostuvo de la mano.
Ahora empiezo a creer que estoy loca,
por este hueco en el pecho
que tiene la forma exacta de su nombre.
¿Es normal acaso?
Amar con tanta ferocidad
que se sienta desperdiciado,
entregarse tanto, tanto,
hasta que el otro se olvida de amarte.
Yo amé su pésimo humor,
la forma en que se quejaba de mi humildad,
amé sus lágrimas, cada una,
las guardé como un tesoro.
Le di mi infinita empatía en bandeja,
juré, por cada vida que pudiera tener,
arrancarme de las mías
antes que abandonar la suya,
hasta que la muerte nos separe,
esa gran mentira.
Porque amé sin estrategias mentales,
sin medir el combustible
de este motor desbocado,
amé con el corazón herido y sangrante,
amé, a pesar del dolor, amé.
Hay vacíos en mí
que aúllan como pozos sin fondo,
y su eco me expulsa de mi propia piel.
¿Cómo es posible no ser suficiente
con un amor que erige monumentos?
¿Cómo esta paz que me habita
no alcanza para calmar su torbellino?
Y debo tragar mis sollozos,
hacerlos piedra en la garganta
para entender el dialecto de sus lágrimas.
Así es el amor,
no hay ballet posible en dos llantos a la vez,
no hay un abrazo lo bastante grande
para contener dos terremotos a la vez.
Pero le amo, le amo, le amo.
¿Y cómo, si es la brújula,
no logra detener el sangrado de su corazón?
Me duele este abandono,
ese "te amo" que nace arrancado,
ese adiós que se clava como astilla.
Me duele la miserable costumbre de mi piel
después de haberle dado todo mi amor,
hasta que mis manos quedaron vacías,
sin nada más que recomendarle
para que decida quedarse
conmigo, la que le amó
hasta convertirse en cenizas por tanto ardor.
Necesito que me dure toda la vida,
porque mi cuerpo ya no recuerda
cómo andar sin su vivir.
Si tan solo me amara como antes,
pero tengo esta corazonada,
la certeza de que obtuvo lo que buscaba,
y por eso el mundo solo se detuvo para mí.
Temo un día no tener aliento
para decirle que le amo,
porque este corazón es una hoguera,
quema, quema tanto, con tanta furia,
que no entiendo cómo es posible amarle
y ser devorada por el miedo
de su alma en pena abandonándome de nuevo.
Y solo anhelo que mi ausencia le conceda
la paz que este amor mío nunca pudo darle,
aunque era inevitable, amar así
el amarle de esta forma que yo misma elegí.
Sleeping At Last - Already Gone.
Anatomía del abandono
Autor: Katalina Carvajal
Perdonar es un territorio más sencillo
cuando se ha habitado la misma geografía del miedo,
se ha sentido el temblor de la cama vacía
y no se ha aprendido a llamarle hogar a la ausencia.
Es más fácil comprender la traición
cuando uno mismo ha sido un mapa
de tierras baldías,
un corazón que se ofreció como pan partido
y terminó devorado por la propia urgencia,
hasta convertirse en ese animal desesperado
que lame las heridas con la lengua del olvido.
Cuando el amor decide desalojar un cuerpo,
no hay negociación posible.
Ni los ruegos del corazón,
ni los argumentos de la mente
logran frenar esa mudanza inherente.
La puerta se cierra por dentro
y ya no hay código que la abra.
Se va, pero no solo con la frialdad de un extraño,
se lleva consigo cada atisbo de bondad,
deja tras de sí un espejo
donde ya no reconoces tu propio reflejo.
Su compañía fue una resurrección,
y yo, un cadáver que aprendió a latir de nuevo.
Cada célula muerta se estremeció con su aliento,
y mis lugares favoritos se volvieron sagrados
porque allí me sostuvo de la mano.
Ahora empiezo a creer que estoy loca,
por este hueco en el pecho
que tiene la forma exacta de su nombre.
¿Es normal acaso?
Amar con tanta ferocidad
que se sienta desperdiciado,
entregarse tanto, tanto,
hasta que el otro se olvida de amarte.
Yo amé su pésimo humor,
la forma en que se quejaba de mi humildad,
amé sus lágrimas, cada una,
las guardé como un tesoro.
Le di mi infinita empatía en bandeja,
juré, por cada vida que pudiera tener,
arrancarme de las mías
antes que abandonar la suya,
hasta que la muerte nos separe,
esa gran mentira.
Porque amé sin estrategias mentales,
sin medir el combustible
de este motor desbocado,
amé con el corazón herido y sangrante,
amé, a pesar del dolor, amé.
Hay vacíos en mí
que aúllan como pozos sin fondo,
y su eco me expulsa de mi propia piel.
¿Cómo es posible no ser suficiente
con un amor que erige monumentos?
¿Cómo esta paz que me habita
no alcanza para calmar su torbellino?
Y debo tragar mis sollozos,
hacerlos piedra en la garganta
para entender el dialecto de sus lágrimas.
Así es el amor,
no hay ballet posible en dos llantos a la vez,
no hay un abrazo lo bastante grande
para contener dos terremotos a la vez.
Pero le amo, le amo, le amo.
¿Y cómo, si es la brújula,
no logra detener el sangrado de su corazón?
Me duele este abandono,
ese "te amo" que nace arrancado,
ese adiós que se clava como astilla.
Me duele la miserable costumbre de mi piel
después de haberle dado todo mi amor,
hasta que mis manos quedaron vacías,
sin nada más que recomendarle
para que decida quedarse
conmigo, la que le amó
hasta convertirse en cenizas por tanto ardor.
Necesito que me dure toda la vida,
porque mi cuerpo ya no recuerda
cómo andar sin su vivir.
Si tan solo me amara como antes,
pero tengo esta corazonada,
la certeza de que obtuvo lo que buscaba,
y por eso el mundo solo se detuvo para mí.
Temo un día no tener aliento
para decirle que le amo,
porque este corazón es una hoguera,
quema, quema tanto, con tanta furia,
que no entiendo cómo es posible amarle
y ser devorada por el miedo
de su alma en pena abandonándome de nuevo.
Y solo anhelo que mi ausencia le conceda
la paz que este amor mío nunca pudo darle,
aunque era inevitable, amar así
el amarle de esta forma que yo misma elegí.
Sleeping At Last - Already Gone.
Publicado: 08/03/2026