Lista de Poemas


Imagen descriptiva

Oh mi Frijolito

Autor: Payo

Oh querido Frijolito
Te hubiera cuidado mejor

Me arrepiento de no haberte regado como se debía
No te di el calor que necesitabas

Oh Frijolito se que te vas

¿Pero me perdonaras?

Oh Frijolito perdoname

Corazón Minguado

Autor: Virnin leal

Lastimada,
lastimada como un perro
lamiendo sus heridas bajo la lluvia,
insignificante como una gota de agua
perdida entre el barro y la noche.

Como un pedazo de pan añejo,
olvidado en una mesa vacía,
menguado por el tiempo
y por el hambre del alma.

Mi corazón de cristal
se rompe tan fácilmente
con un suspiro,
con una palabra mal dicha,
con el eco de un adiós.

Siempre termina hecho pedazos,
frágil como una copa de vino
temblando al borde de la mesa,
esperando la caída.

Tal vez soy gallinoso,
demasiado débil, demasiado sensible;
hasta el sonido de una puerta
me hace estremecer.

Siempre hago lo mismo,
siempre vuelvo al miedo,
al rincón donde me escondo
cuando siento que desfallezco.

Y aun así,
sigo respirando bajo la lluvia,
con las manos heridas
y el corazón minguado.

Brillante desconocido

Autor: Virnin leal

Brillante, alumbras
A un desconocido total
En la marea te miro
Te veo pasar
Un chico genial, espectacular

Te miro, me miras
Me escondo, no sé hablar
Solo sé balbucear
Iba a escaparme
Pero apareces sin más

No te hablaría
Pero me tocas el hombro
Ahí estás
Qué vergüenza me da
Hablarte, mirarte
Siendo que no debería conocerte

Pero te conozco
Y temo que te vayas igual
Tal vez eso hace
Que no quiera hablarte jamás

“Luceros Perdidos”

Autor: Virnin leal

Si me odias, no me busques;
si no me soportas, aparta tu mirada.
Si te quedas por lástima,
prefiero que aprendas a odiarme de verdad.

Y si tus mares no encuentran refugio en los míos,
navega hacia otro amor.
Si mis lunas no iluminan tu noche,
viaja a Marte y busca las tuyas.
Pero no regreses a mí,
porque no sabría vivir sin la luz de esos luceros
que un día encendiste en mi alma.

Si amas a otra,
no despiertes esta velada que aún me hace pensarte;
porque tal vez, solo tal vez,
mi alma quedó atada a la tuya,
buscando el calor que el tiempo me arrebató.

Un día te fuiste sin siquiera un adiós.
Me dejaste hablando con el silencio,
mientras yo esperaba amor
y tú respondías con distancia.

Cuando necesité comprensión,
me ofreciste confianza;
tomaste mis manos y prometiste no soltarlas.
Pero todo fue un juego de azar,
donde mis piezas cayeron una a una,
solo por haber confiado en ti.