Lista de Poemas


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"La guerra y la paz"

Autor: Jorge Villalón Esquivel

Que yo he aprendido a amarte
y a odiarla a ella,
te digo.

Tarde te conocí, muy tarde.
Poco te valoré,
muy poco.

Con la otra jugué de niño
¡tantas veces!
Demasiadas.

¡Tarde yo comprendía
que no era un juego!

Nunca me habló de ti, nadie.
Sólo eras canción,
en Diciembre.

Y, mientras crecí, allí estabas,
y de tanto tenerte,
no te ví.

En cambio, la otra, sí ¡aquella!
me parecía blanca,
me parecía bella.

¡Blanca, como mi alma
de niño, al jugar!

Hoy, que algo he caminado,
le veo el rostro,
horripilante.

Aunque nunca la he visto,
de frente,
la quiero lejos de mí.

¡Y para siempre!
¡Saca tus sucias garras de la inocencia humana!

¡Déjame con la otra,
la que me acompañó,
de niño!

Hoy veo, claramente, sí
el sucio juego que jugué,
ignorante.

Los juguetes no sangran, no lloran.
¡No mueren!

Pero la conciencia es mutilada,
al jugar con hombrecitos verdes.

Y esa misma conciencia,
después,
mutila cuerpos inocentes,
cual si fueran juguetes...
desechables.

¡Que los pueblos de la Tierra
te exorcicen, para siempre,
verde muerte, vestida
de inocencia!

"Ojo ciego"

Autor: Jorge Villalón Esquivel

¡Alza la vista, ojo ciego!
Y monta en el corcel de la memoria,
aunque sus flacas patas desfallezcan
¡Mira, ojo ciego,
que allí vuelve la historia!

Y si no puedes mirar hacia el pasado
¡lávate, al punto, con la sangre de los siglos!
Se abrió tu párpado con dos navajas crueles
¿y como antes llorar debes
la sal de tu destino?

¿Ya ves? ¿Ya ves?
Ahí viene una tercera,
más grande y más rotunda que las otras.
¿Qué vas a hacer, antorcha que no alumbra?
¿Qué voy a hacer, si miras…y no ves?

"Soneto del amor en pena"

Autor: Jorge Villalón Esquivel

Cautivo estoy de una inmortal locura
que, venenosa, en vez de irse, avanza.
¡Me clavas y castigas con la lanza
del recuerdo vestido en desventura!

Un alma en pena soy, un ser errante,
vivo contigo muerto entre los vivos,
pues muerto, en mis recuerdos, te revivo
como al alma dormida, el nigromante.

No hay velorio ni flores en tu tumba
vacía, por demás: tu amor no muere.
Y mi amor, con tu muerte, resucita.

Mis plegarias a Dios, por ti, se encumbran,
que las escuches tú, posible fuere:
las historias de amor no se marchitan…

"El lago"

Autor: Jorge Villalón Esquivel

Alma mía, ¿en dónde quedaron nuestros sueños?.
¿Dónde la pálida risa de ilusión, perdida?
¿Acaso nunca ha de volver la fe ya ida
y solo queda el frío recuerdo de un ensueño?.

Y pensar que el fuego de un corazón extasiado
era tan cercano a lo perpetuo ¡Eterno!
Pero solo su memoria en medio de este invierno
es lo que queda aún en el presente hastiado.

¡Oh! Noches de azul misterio y vaporoso lecho,
sembrado de húmeda y acuática armonía,
que infundían ciego delirio, noche y día,
a un corazón ansioso dentro de mi pecho.

Y, en tenue umbral, aquella sombra tan querida,
al fin proyectaba su silueta, flor ardiente,
regalando a la luna su corazón valiente,
¡y en mi mirada le diera hasta la vida!.

Al tú arribar, el tiempo frena, se detiene:
tu mirada en mis ojos, mi boca en tus labios,
y la pasión, vestida con sus instintos sabios,
abona este romance, lo cubre y lo contiene.

Innumerables por breves y jamás bastantes,
las horas frente al lago se escapan en caricias,
haciendo en nuestros cuerpos tan mágicas delicias:
¡Tú y yo somos corceles alados, galopantes!



El alma desespera: temores ya no calla,
grita a su amor, sufriente, implora pugna y llora:
“¿Acaso, vida mía, es que no veis la hora
que un fiero peligro de un final no haya?”.

Mas gélida tragedia: la efigie de la muerte,
inevitable, yergue su horrorosa figura.
¿Por qué la luna en tu pupila queda oscura?
¡Qué triste sino, oh Dios, qué desdichada suerte!.

En azules umbríos, dolientes tornan luego
sus sombras, las mismas que hasta ayer iluminaban
a dos amantes, los que por siempre se anhelaban,
para encender, con su pasión divina, el fuego.

Hoy en el lago, solo la ausencia de sus dueños,
y en medio de ella, una voz triste que tremola.
Conmovedor, un negro eco se enarbola:
“Alma mía, ¿en dónde quedaron nuestros sueños?.”