Lista de Poemas
El dolor me preguntaba
Autor: Katalina Carvajal
Confusión, solo siento confusión,
un día todo era risa y canción.
Jugábamos con cartas, reíamos sin medida,
sus risas eran luz que llenaba mi vida.
Sentirlas como hermanas era un tesoro,
aunque nunca lo dije, las guardé con decoro.
Entre palabras dulces y ternura escondida,
eran mi refugio, mi alegría querida.
Pero regresé y el mundo se deshizo,
cada día un pedazo de mi vida se hizo rizo.
Familia que se perdía, muertes que me dolían,
yo solo quería irme, que las penas no me vieran.
Ustedes eran mi espacio cálido y seguro,
mi puerto, mi calma en un mar oscuro.
Las amé tanto que no quise preocuparlas,
solo quería oírlas,
aunque faltaran mis fuerzas para abrazarlas.
Les dije que no podía contar nada,
lloré y solo hubo tensión callada.
Sentí que la hermandad era solo en la luz,
no en la sombra, y me rompí de cruz.
Me excluyeron, hicieron otro grupo distinto,
reían y bromeaban, y yo quedé extinto.
Perdida, sin saber de qué hablaban,
esperando en rincones donde nunca me buscaban.
Pasaban cerca y no me saludaban,
y el dolor me preguntaba por qué me dejaban.
No sé qué hice mal, ni por qué me hirieron,
pero sé que la deshonestidad y malicia
en mí nunca existieron.
No pido perdón por cuidarme,
por distanciarme y buscar amistades mejores,
ni por la curiosidad de quienes me vieron sola
y preguntaron por qué estaba tan dolora.
Jamás ofreceré disculpas por cómo me fui,
yo las amé sin conveniencias, sin influencias, así.
Yo las amé, y no fui amada de igual modo,
pero mi amor fue verdadero, profundo y todo.
El dolor me preguntaba
Autor: Katalina Carvajal
Confusión, solo siento confusión,
un día todo era risa y canción.
Jugábamos con cartas, reíamos sin medida,
sus risas eran luz que llenaba mi vida.
Sentirlas como hermanas era un tesoro,
aunque nunca lo dije, las guardé con decoro.
Entre palabras dulces y ternura escondida,
eran mi refugio, mi alegría querida.
Pero regresé y el mundo se deshizo,
cada día un pedazo de mi vida se hizo rizo.
Familia que se perdía, muertes que me dolían,
yo solo quería irme, que las penas no me vieran.
Ustedes eran mi espacio cálido y seguro,
mi puerto, mi calma en un mar oscuro.
Las amé tanto que no quise preocuparlas,
solo quería oírlas,
aunque faltaran mis fuerzas para abrazarlas.
Les dije que no podía contar nada,
lloré y solo hubo tensión callada.
Sentí que la hermandad era solo en la luz,
no en la sombra, y me rompí de cruz.
Me excluyeron, hicieron otro grupo distinto,
reían y bromeaban, y yo quedé extinto.
Perdida, sin saber de qué hablaban,
esperando en rincones donde nunca me buscaban.
Pasaban cerca y no me saludaban,
y el dolor me preguntaba por qué me dejaban.
No sé qué hice mal, ni por qué me hirieron,
pero sé que la deshonestidad y malicia
en mí nunca existieron.
No pido perdón por cuidarme,
por distanciarme y buscar amistades mejores,
ni por la curiosidad de quienes me vieron sola
y preguntaron por qué estaba tan dolora.
Jamás ofreceré disculpas por cómo me fui,
yo las amé sin conveniencias, sin influencias, así.
Yo las amé, y no fui amada de igual modo,
pero mi amor fue verdadero, profundo y todo.
Publicado: 09/10/2025
Mordida por la nostalgia
Autor: Katalina Carvajal
Duele ser parte de un patrón que siempre hiere,
no es la vida la que me agota,
sino mi reflejo importuno.
Me cansé de mí, no del mundo,
me agoté de ver mi poesía
en labios que se ríen y celebran mis caídas.
Me cansé de cada verso que fue causa de desprecio,
de los que convulsionan de odio y me desean la muerte,
porque haga lo que haga, siempre seré ridícula,
para ojos que miran sin nada de empatía.
Soy el payaso de este circo,
no la marioneta inofensiva,
entre risas escondidas y miradas enfermizas
hay quien envidia mi risa, mi arte, mis brisas,
y sé que no podrían amarme si supieran lo que he vivido.
Él me admira en secreto, y aunque eso a veces consuela,
no es amor si lo oculta cuando la burla se revela.
Porque yo afronto las risas, las miradas de desprecio,
y ni él, ni ellos, soportarían ni un poco de este veneno.
Creí que podría ganarle a su idea mediocre del amor,
pues le habría escrito cartas cada una de sus mañanas
para que supiera que el amor no se mide con venganzas.
Quise oír sus silencios, suspiros, sus sentimientos,
leerle el alma entera, calmar todos sus remordimientos.
Creí domar a su ego con mis dedos en su piel,
que no había razón para herirlo cuando lo amaba tan fiel.
Pero él eligió el silencio, la costumbre, la apariencia,
calló ante su herida, mi herida, nuestras dolencias,
dejó que nos arrastrara la indiferencia.
Fue mi nombre la comedia de una historia entre bastidores,
y él solo cruzó los brazos ante todos mis temores.
Prefirió el amor mediocre que aprendió desde pequeño,
el de la rutina tibia, no el que arde como un sueño.
Yo creía que mi amor ganaría la batalla,
pero la desilusión clavó su mordida sin falla.
Me marcó para siempre, me arrancó la ternura,
y dejó en mi alma una consciente amargura.
Y mientras se ríen de mí, diciendo que exagero,
yo sé que en silencio a él le duele su pecho.
Porque ya no existirá en mí quien lo amó con tal fe,
quien memorizó cada uno de sus miedos
aún cuando no tenía por qué saberlos.
La mordida de la nostalgia es la única que quedó,
pues mientras yo creía que mi amor podría ganar,
sus dientes me marcaron, aunque su amor no quiso dar,
y solo creo que mi esencia pudo hasta aquí perdurar.
Tras todo esto seguiré siendo el payaso de turno,
pero esta vez ya no tan vulnerable al mundo.
Mordida por la nostalgia
Autor: Katalina Carvajal
Duele ser parte de un patrón que siempre hiere,
no es la vida la que me agota,
sino mi reflejo importuno.
Me cansé de mí, no del mundo,
me agoté de ver mi poesía
en labios que se ríen y celebran mis caídas.
Me cansé de cada verso que fue causa de desprecio,
de los que convulsionan de odio y me desean la muerte,
porque haga lo que haga, siempre seré ridícula,
para ojos que miran sin nada de empatía.
Soy el payaso de este circo,
no la marioneta inofensiva,
entre risas escondidas y miradas enfermizas
hay quien envidia mi risa, mi arte, mis brisas,
y sé que no podrían amarme si supieran lo que he vivido.
Él me admira en secreto, y aunque eso a veces consuela,
no es amor si lo oculta cuando la burla se revela.
Porque yo afronto las risas, las miradas de desprecio,
y ni él, ni ellos, soportarían ni un poco de este veneno.
Creí que podría ganarle a su idea mediocre del amor,
pues le habría escrito cartas cada una de sus mañanas
para que supiera que el amor no se mide con venganzas.
Quise oír sus silencios, suspiros, sus sentimientos,
leerle el alma entera, calmar todos sus remordimientos.
Creí domar a su ego con mis dedos en su piel,
que no había razón para herirlo cuando lo amaba tan fiel.
Pero él eligió el silencio, la costumbre, la apariencia,
calló ante su herida, mi herida, nuestras dolencias,
dejó que nos arrastrara la indiferencia.
Fue mi nombre la comedia de una historia entre bastidores,
y él solo cruzó los brazos ante todos mis temores.
Prefirió el amor mediocre que aprendió desde pequeño,
el de la rutina tibia, no el que arde como un sueño.
Yo creía que mi amor ganaría la batalla,
pero la desilusión clavó su mordida sin falla.
Me marcó para siempre, me arrancó la ternura,
y dejó en mi alma una consciente amargura.
Y mientras se ríen de mí, diciendo que exagero,
yo sé que en silencio a él le duele su pecho.
Porque ya no existirá en mí quien lo amó con tal fe,
quien memorizó cada uno de sus miedos
aún cuando no tenía por qué saberlos.
La mordida de la nostalgia es la única que quedó,
pues mientras yo creía que mi amor podría ganar,
sus dientes me marcaron, aunque su amor no quiso dar,
y solo creo que mi esencia pudo hasta aquí perdurar.
Tras todo esto seguiré siendo el payaso de turno,
pero esta vez ya no tan vulnerable al mundo.
Publicado: 09/10/2025
Tu voz en el viento
Autor: Katalina Carvajal
Querido mejor amigo,
el cáncer te desvaneció de este mundo,
tu partida envejeció mi corazón desde pequeña
y ahora soy una mujer sabia y diminuta
que se obligó a amar con intensidad
por miedo a sentir que un día sola voy a estar,
por miedo a aceptar que la vida así lo quiso,
lo quiso más que mis ganas de torcerle el final a la trama,
de que nunca te fueras de casa.
Eras una gran persona que libró grandes batallas,
y yo me obligué a seguir tu ejemplo con fe verdadera,
aunque mi ingenuidad aún me vulnera.
Tú eras un diamante para muchos en manos del mundo,
destellando luz en lo más profundo de lo mundano.
Siempre entusiasta, tan aventurero,
pero el mapa cambió el rumbo de tu sendero
dejando un vacío que nada revierte,
pues tu muerte jamás quise creer,
aun si el tiempo robado no iba a volver.
Medianoche, media luna,
y un gato negro bajo tu cuna,
tus ojos empapados de somnolencia
mientras yo a Dios le imploraba clemencia.
Eres tan parte de mí que me arde tu existencia,
mi alma lo sabe, te amé tanto como duele tu ausencia,
te amaré aun después de encontrarme con la muerte
y me acompañaras aunque un día ya no despierte,
porque tu voz en el viento siempre me hizo más fuerte.
Tu voz en el viento
Autor: Katalina Carvajal
Querido mejor amigo,
el cáncer te desvaneció de este mundo,
tu partida envejeció mi corazón desde pequeña
y ahora soy una mujer sabia y diminuta
que se obligó a amar con intensidad
por miedo a sentir que un día sola voy a estar,
por miedo a aceptar que la vida así lo quiso,
lo quiso más que mis ganas de torcerle el final a la trama,
de que nunca te fueras de casa.
Eras una gran persona que libró grandes batallas,
y yo me obligué a seguir tu ejemplo con fe verdadera,
aunque mi ingenuidad aún me vulnera.
Tú eras un diamante para muchos en manos del mundo,
destellando luz en lo más profundo de lo mundano.
Siempre entusiasta, tan aventurero,
pero el mapa cambió el rumbo de tu sendero
dejando un vacío que nada revierte,
pues tu muerte jamás quise creer,
aun si el tiempo robado no iba a volver.
Medianoche, media luna,
y un gato negro bajo tu cuna,
tus ojos empapados de somnolencia
mientras yo a Dios le imploraba clemencia.
Eres tan parte de mí que me arde tu existencia,
mi alma lo sabe, te amé tanto como duele tu ausencia,
te amaré aun después de encontrarme con la muerte
y me acompañaras aunque un día ya no despierte,
porque tu voz en el viento siempre me hizo más fuerte.
Publicado: 09/10/2025
Cuando la luna deje de brillar
Autor: Katalina Carvajal
Estoy tan sola que ni quiero llorar,
pero el sol pronto me deslumbrará,
y sé que me lastimará tanto que me cuestionaré
si no me merezco el mundo
o si él no me merece a mí.
Solo espero que alguien logre ver
a esta luna que habita mi alma gris.
Porque es lo que soy, mi sangre es lunar,
provoco confusión y emociones que hacen sudar,
tanto que al amanecer desaparecerán
y a mí no volverán.
Sé que no todos los que miran la luna
realmente la aman, sin dicha alguna,
sé que su hermosura los hace quedarse,
pero su sombra jamás comprenderán,
cuando cargan visiones vacías
de lo que significa amar en la oscuridad.
Sé que no seré realmente amada
hasta que la luna en el cielo deje de brillar.
Cuando la luna deje de brillar
Autor: Katalina Carvajal
Estoy tan sola que ni quiero llorar,
pero el sol pronto me deslumbrará,
y sé que me lastimará tanto que me cuestionaré
si no me merezco el mundo
o si él no me merece a mí.
Solo espero que alguien logre ver
a esta luna que habita mi alma gris.
Porque es lo que soy, mi sangre es lunar,
provoco confusión y emociones que hacen sudar,
tanto que al amanecer desaparecerán
y a mí no volverán.
Sé que no todos los que miran la luna
realmente la aman, sin dicha alguna,
sé que su hermosura los hace quedarse,
pero su sombra jamás comprenderán,
cuando cargan visiones vacías
de lo que significa amar en la oscuridad.
Sé que no seré realmente amada
hasta que la luna en el cielo deje de brillar.
Publicado: 09/10/2025