Lista de Poemas


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Vértigo en polvo

Autor: Anónimo

Me pierdo en la cocaína de la noche,
buscando alivio en un polvo que quema.
Mis manos tiemblan, mi mente huye,
y por un instante todo duele menos.
El alcohol me abraza más fuerte
cuando la soledad me aprieta,
cuando la realidad se deshace
y me dejo caer en su falso abrazo.
Sé que no es amor lo que me envuelve,
sé que es un fuego que me consume,
pero cierro los ojos y por un instante
soy menos dolor, menos miedo, menos yo.
Luego llega la resaca,
el vacío, la culpa, el miedo,
y las sombras me recuerdan
que escapé del dolor solo para encontrarlo después.
Y aun así vuelvo,
buscando una tregua,
un poco de calma en la tormenta
que nunca parece terminar.
Entre polvo, alcohol y humo,
aprendo que la lucha es más dura,
que el dolor no se borra con drogas,
pero por un momento,
por un instante,
me permito no sentir.

Sin título

Autor: Anónimo

Me echaron del infierno.

Ya ni el diablo me recibe.

Me aborrecieron las llamas.

Que enfriaban, y desviven.


Me castigó, tirandome fuera de mi escondite.

Donde me podía ver las manos, sin ser para siempre.

No quería que me vieran, mi reclusión: voluntaria.

Pagandome condenas con horas extraordinarias.


Pareciera ser que eso al diablo no le gustó.

Viéndome en el cobijarme parece que se enojó.

Soledad que todos odian a mi no me molesta.

De doler me duele a mí, más tu mirada que mis cuentas.


Así que ahora vago, pero cerca de la puerta

Esperando que alguien entre y se quede abierta.

Con el miedo que nace al desaparecer certeza.

Miedo a ser el calor, del qué es que quieres que sea.

Sueño húmedo

Autor: Cristián Álvarez Avendaño

Una alfombra suave
de tréboles y alelíes,
recibía tu espalda,
bañada en sudor lujurioso.
La candidez se extinguió;
los montes deseados,
ávidos de conquista,
se ofrecieron rendidos,
al placer extremo.
Un gemido trémulo, telúrico,
recorrió tu anatomía;
afloró la humedad,
extasiada de olores mágicos,
Como un elixir de los Dioses,
Brotó desbordado de éxtasis,
Humedeciendo mis labios,
Por un instante, un segundo,
El paraíso vino a mí, sosegado.
Despierta amor, despierta,
Es hora de volver al trabajo.

Cuando el amor deja silencio

Autor: Jesus Armando Contreras

Me alejé de mis dos amores, de mi sangre más querida,
no por miedo, no por sombras, sino por salvar la vida.
Fue la dignidad mi escudo, fue mi espíritu el que habló,
porque quedarse era muerte… y el destino me salvó.

La industria era un silencio con un filo criminal,
una sombra que avanzaba con sigilo funeral.
Y yo, mendigo de calma, supe un día, sin aviso,
que seguir era un suicidio y burlarme de mi juicio.

Partí sin que nadie entienda, partí con el alma en pena,
dejando atrás lo que amaba… por no caer en cadenas.
Ocho años luché en silencio, sin nada más que el empeño,
comenzando desde abajo, con la esperanza de un sueño.

Y allí, en medio del camino, cuando el mundo me golpeaba,
dos tesoros me sostenían… aunque lejos, me abrazaban.
Eran mis hijas queridas, mi impulso, mi luz del día,
la voz que decía “avanza”, cuando el cansancio vencía.

Por ellas junté mis fuerzas, por ellas ahorré mi aliento,
planifiqué cada paso, cada cambio, cada intento.
Moví montañas y mares, junté familia y afectos,
tracé el mapa del regreso… con el corazón desierto.

Pero nadie te prepara para el giro de otros sueños;
puedes trazar mil caminos… pero no los sentimientos.
Y aunque el reencuentro fue gloria, amor que volvió a latir,
muy pronto supe en el fondo… que ya no eran para mí.

Un mes duró aquel milagro, un mes de abrazos sinceros,
un mes de risas y llantos, un mes que guardo entero.
No sabía que ese mes, tibio como un aguacero,
sería alegría fugaz… y un duelo que aún venero.

Porque cuando el amor duele, duele callado y profundo,
duele en la noche que pasa, duele en el peso del mundo.
Pero es un dolor que abrazo, porque viene de lo hondo,
viene del alma que ama… aun cuando pierde el fondo.

Hoy le pido a Dios por ellas, por sus pasos, por su abrigo,
por sus días luminosos… y por su destino amigo.
Aunque estén lejos mis manos, aunque no anden ya conmigo,
mi corazón no las suelta, mi corazón va contigo.

Mis dos tesoros sagrados, mis dos estrellas sinceras:
Valentina, luz de aurora,
Stheffanie, mi primavera.