Lista de Poemas
Siento
Autor: Jesenia Arriagada Parra
Siento que nadie me comprende,
me siento abandonada
me siento encerrada,
siento un desconsuelo.
Siento una afición,
me siento desanimada
me siento presa,
siento una pesadumbre,
Sufro en silencio,
me siento dolencia
me siento en desesperación,
siento que muero en silencio.
Siento
Autor: Jesenia Arriagada Parra
Siento que nadie me comprende,
me siento abandonada
me siento encerrada,
siento un desconsuelo.
Siento una afición,
me siento desanimada
me siento presa,
siento una pesadumbre,
Sufro en silencio,
me siento dolencia
me siento en desesperación,
siento que muero en silencio.
Publicado: 10/12/2025
Tu mente en remé
Autor: Katalina Carvajal
Te elegí,
no como quien elige una rosa sin espinas,
sino la rosa con espinas que desbordan filosofía
en su alma cuestionada y redimida.
Quizá nuestras almas pactaron su encuentro,
no, quizá no, así fue,
en algún corredor húmedo del tiempo.
Esa melancolía tuya, de tinte sabor a añejo,
cayó sobre mí como polvo de ruina,
y aun así, o por eso,
definió la grieta exacta
donde encajé mis lamentos.
Si me dieras la mínima rendija
me lanzaría sin medir el abismo,
aunque mis absurdos coqueteos
te hagan rodar los ojos.
Sería esa ridiculez mía,
humanidad de tierna torpeza,
la prueba de que existo en tu mundo,
aunque no me esperaras en tu órbita,
en la penumbra que circunvala el umbral
de tu pequeño universo dolido.
Mi corazón se tatuó la memoria
de aquellos latidos desbordados
que sólo tú provocas.
Fue tu melancolía, tenue, persistente,
la que me arrancó las viejas desilusiones,
como quien despoja el polvo
de prosas reprimidas en pasados siglos
para al fin ser releídas.
Hay algo de milagro en ti,
algo de magia frágil en este mundo
áspero y encogido.
Todo lo que creí del amor,
toda herida que me precedió,
me condujo inevitablemente a tu voz,
a reconocerte, a amarte
con la claridad con que se ama lo irrevocable.
Es así que te he amado, con temores,
entre fisuras y ternura imperfecta.
Fuiste tú quien me mostró
que el amor no es un cuento de hadas
ni tampoco una armadura,
sino suspiros de amor vulnerables
que se desgarran por miedo a extinguirse,
y aun así se inclina, humilde,
al pronunciar “lo siento”,
como si toda la noche pudiera derrumbarse al amanecer,
hasta descubrir que no existe
el nacer de un sol a su merced.
Sé lo que piensas, lo presiento,
aún no conozco el rastro tenue de tu perfume
ni he sentido tu mano rozar la mía.
Ignoro qué es para ti la alegría,
si en tu porvenir existe un rincón para mí,
no he escuchado a tus latidos alborotados
ni a tus brazos estremeciéndose en torno a mí.
Desconozco vastas regiones de tu existir,
mares enteros donde aún no he navegado,
pero hay algo que sí sé,
perderte es la única desgracia que rehúso conocer,
pues a ti, a ti, siempre te he de querer.
Poeta hecho de incoherencias,
de temores y vacíos que no se descuelgan,
de inseguridades que palidecen
bajo el peso de preguntas sin respuestas,
estás siendo amado.
Hay dulzura en la nada de mis estrofas,
ternura que no reclama testigos.
Si aún no lo notas,
si no encuentras valor en ella,
lo soportaré.
Quizá soy apenas un destello efímero
entre tus dolores que no ceden,
entre ese amor tuyo difícil de sorprender,
regido por el pulso de tu mente en remé.
Pero yo te elegí,
no como quien elige una rosa sin espinas,
sino la rosa con espinas que desbordan filosofía
en su alma cuestionada y redimida.
Tu mente en remé
Autor: Katalina Carvajal
Te elegí,
no como quien elige una rosa sin espinas,
sino la rosa con espinas que desbordan filosofía
en su alma cuestionada y redimida.
Quizá nuestras almas pactaron su encuentro,
no, quizá no, así fue,
en algún corredor húmedo del tiempo.
Esa melancolía tuya, de tinte sabor a añejo,
cayó sobre mí como polvo de ruina,
y aun así, o por eso,
definió la grieta exacta
donde encajé mis lamentos.
Si me dieras la mínima rendija
me lanzaría sin medir el abismo,
aunque mis absurdos coqueteos
te hagan rodar los ojos.
Sería esa ridiculez mía,
humanidad de tierna torpeza,
la prueba de que existo en tu mundo,
aunque no me esperaras en tu órbita,
en la penumbra que circunvala el umbral
de tu pequeño universo dolido.
Mi corazón se tatuó la memoria
de aquellos latidos desbordados
que sólo tú provocas.
Fue tu melancolía, tenue, persistente,
la que me arrancó las viejas desilusiones,
como quien despoja el polvo
de prosas reprimidas en pasados siglos
para al fin ser releídas.
Hay algo de milagro en ti,
algo de magia frágil en este mundo
áspero y encogido.
Todo lo que creí del amor,
toda herida que me precedió,
me condujo inevitablemente a tu voz,
a reconocerte, a amarte
con la claridad con que se ama lo irrevocable.
Es así que te he amado, con temores,
entre fisuras y ternura imperfecta.
Fuiste tú quien me mostró
que el amor no es un cuento de hadas
ni tampoco una armadura,
sino suspiros de amor vulnerables
que se desgarran por miedo a extinguirse,
y aun así se inclina, humilde,
al pronunciar “lo siento”,
como si toda la noche pudiera derrumbarse al amanecer,
hasta descubrir que no existe
el nacer de un sol a su merced.
Sé lo que piensas, lo presiento,
aún no conozco el rastro tenue de tu perfume
ni he sentido tu mano rozar la mía.
Ignoro qué es para ti la alegría,
si en tu porvenir existe un rincón para mí,
no he escuchado a tus latidos alborotados
ni a tus brazos estremeciéndose en torno a mí.
Desconozco vastas regiones de tu existir,
mares enteros donde aún no he navegado,
pero hay algo que sí sé,
perderte es la única desgracia que rehúso conocer,
pues a ti, a ti, siempre te he de querer.
Poeta hecho de incoherencias,
de temores y vacíos que no se descuelgan,
de inseguridades que palidecen
bajo el peso de preguntas sin respuestas,
estás siendo amado.
Hay dulzura en la nada de mis estrofas,
ternura que no reclama testigos.
Si aún no lo notas,
si no encuentras valor en ella,
lo soportaré.
Quizá soy apenas un destello efímero
entre tus dolores que no ceden,
entre ese amor tuyo difícil de sorprender,
regido por el pulso de tu mente en remé.
Pero yo te elegí,
no como quien elige una rosa sin espinas,
sino la rosa con espinas que desbordan filosofía
en su alma cuestionada y redimida.
Publicado: 09/12/2025
Me enamoras
Autor: Jesenia Arriagada Parra
Me gusta tu personalidad,
me encanta tu sonrisa
me facina tu mirada,
me deslumbra tu hermosa voz.
Me gusta tu valentía,
me encanta tu sinceridad
me facinan tus metas,
me deslumbra tu belleza.
Me gustan tus bromas,
me encanta tu interés
me facina tu seguridad,
me deslumbra tu hombría
sencillamente me enamoras
Me enamoras
Autor: Jesenia Arriagada Parra
Me gusta tu personalidad,
me encanta tu sonrisa
me facina tu mirada,
me deslumbra tu hermosa voz.
Me gusta tu valentía,
me encanta tu sinceridad
me facinan tus metas,
me deslumbra tu belleza.
Me gustan tus bromas,
me encanta tu interés
me facina tu seguridad,
me deslumbra tu hombría
sencillamente me enamoras
Publicado: 08/12/2025
Vivo en la oscuridad
Autor: Jesenia Arriagada Parra
Vivo con un nudo en la garganta,
me siento tan sola
tan frustrada,
tan desesperada que me mata lentamente
mi pena siempre esta presente.
Vivo en la oscuridad,
hundida en un rincon
con ganas de autolesionarme,
con ganas del ultimo suspiro.
Vivo con dolor,
me quema en el corazon
me arde en el alma,
este veneno me recorre por las venas
Vivo en la oscuridad
Autor: Jesenia Arriagada Parra
Vivo con un nudo en la garganta,
me siento tan sola
tan frustrada,
tan desesperada que me mata lentamente
mi pena siempre esta presente.
Vivo en la oscuridad,
hundida en un rincon
con ganas de autolesionarme,
con ganas del ultimo suspiro.
Vivo con dolor,
me quema en el corazon
me arde en el alma,
este veneno me recorre por las venas
Publicado: 08/12/2025