Lista de Poemas


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Cuando Crecer Duele Más que Caer

Autor: Rodrigo Carmona

La vida adulta llega sin pedir permiso,
te roba los sueños con frío realismo.

Promesas de gloria se tornan rutina,
y el café reemplaza lo que antes fue adrenalina.

¿Por qué?

Autor: Santiago Morales

Por qué me besas con esa dulzura
Si sabes que al irte mis labios se secaran.
Por qué me abrazas con tanta pasión
Si sabes que al soltarme me desarmo.
Por qué merodeas en mis sueños
Cuando sabes que solo allí existe mi paz.
Por qué haces mi vida tan hermosa y a la ves tan difícil cuando no siquiera estás.
Por qué te busco en las olas si son igual que tú cuando vienen y van.
Por qué te amo tanto cuando apenas siento que te conozco.

Cada cigarro

Autor: Alberto Vargas

Cada cigarro esconde una pena
y mientras la ceniza desborda el cenicero
hasta tapar la mesa y caer al suelo
mis pulmones siguen intentando purificar el alma
con humo negro de nicotina.
Cada cigarro es un recuerdo por quemar
Y la ceniza se acumula en señal de fracaso
llega al techo, llega al cielo, llega al borde de mi cama
me cubre por completo
me entierra, me sofoca.
es que cada cigarro es un amor por olvidar.
Un intento vago por respirar la mierda, filtrarla en los alveolos
y escupir pureza desde la nariz hacia el aire.
Pero eso nunca pasa.
Solo se acumula la ceniza sobre el cenicero
Recordándome cada día cuantos pesares no he quemado.
Es que cada cigarro no es más que purificación inalcanzada,
una derrota sostenida que asfixia, ahoga, sofoca, mutila,
quema, aplasta, destruye, tortura,
tanto como un sueño perdido en la memoria.
Cigarros, cenizas, pulmones, aire,
¡Nada sirve!
Las cajetillas se acumulan y nada cambia
solo queda el filtro manchado de esperanza,
solo queda el aire viciado por el humo.
Me quemo por entero buscando una salida,
me vuelvo ceniza que ensucia la alfombra
Pero todo persiste.
Cada cigarro es una odisea personal.
¿Cuántos más faltaran por quemar?
No hay pulmón que soporte tanta amargura.

La Danza de las Sombras en el Bosque de Jade

Autor: Señorita K

Las hojas del jade se mecen en la brisa,
un susurro suave que canta con delicadeza. Rayos de sol se cuelan entre la espesura, pintando sombras danzantes sobre la tierra.

Un ciervo se asoma, tímido y elegante,
sus ojos como ágatas, llenos de misterio. El aire se llena con el aroma de flores, un perfume sutil que cautiva el olfato.

Los árboles milenarios, testigos del tiempo, se inclinan con la gracia de los ancianos. En su corteza rugosa, historias milenarias, grabadas por la mano del destino.

Las sombras juegan con la luz y la oscuridad, creando un ballet mágico, sin fin, sin par. Cada paso, un susurro, un eco de la vida, un secreto que el bosque guarda con cuidado.

En este oasis de paz, el corazón se llena, de una quietud profunda, un éxtasis tranquilo. La danza de las sombras en el bosque de jade,
un poema sin palabras, eterno y perdurable.